Chía, el Santuario de la Diosa Luna

A escasa media hora de Bogotá se encuentra Chía, uno de los municipios de origen precolombino que guarda en su historia importantes recuerdos de la civilización muisca.

En lengua chibcha, Chía quiere decir luna y era, después de Sogamoso (la ciudad del sol), el sitio espiritual más importante por ser la sede del principal cacique del imperio, heredero de la corona del Zipa de Bacatá.

En Chía, el pueblo indígena le rendía tributo a sus dioses Bachué, Bochica y Sue, y a las fuerzas de la naturaleza, como el agua, la luna, el aire, el sol, la tierra, mientras trabajaba la agricultura y la industria de la sal, productos que luego comerciaba con los pueblos indígenas vecinos.

En esta población se hallaba “La Cuca” (seminario), donde el príncipe heredero se preparaba, durante siete años, en ciencias naturales, medicina, astrología y botánica, y se iniciaba en el conocimiento profundo de la religión y de las artes de la guerra, para después purificarse, cerca de allí, en la fuente sagrada de Tiquiza, antes de ocupar el trono.

Toda esa herencia de espiritualidad indígena le ha otorgado a este pequeño poblado, situado a 25 kilómetros de Bogotá, un ambiente especial que gira en torno a la leyenda y al legado cultural que dejó la  civilización chibcha en estas tierras.

Chía es hoy asentamiento de pintores, escultores, artesanos, periodistas, poetas y literatos que, junto a la belleza de sus paisajes y a la presencia de varias obras arquitectónicas notables, le dan a esta población un ambiente cultural  interesante.